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Bienestar animal: retos y realidades

Anaïs, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de bienestar animal?

El bienestar animal (BA) es un concepto establecido inicialmente a partir de un marco de referencia humano y antropomórfico, que surge en realidad en los años sesenta. Sin embargo, la historia de la relación entre el hombre y los animales es muy antigua, y se remonta a los primeros humanos. Desde la antigüedad, filósofos como Aristóteles y Plutarco, entre otros, han abordado la cuestión de la inteligencia y la sensibilidad de los animales. Es importante entender que la noción de BA es compleja, ya que atañe a muchas disciplinas: ética/filosofía, zootecnia, comprensión del comportamiento animal... Sin olvidar las dimensiones emocionales y afectivas. Es objeto de numerosas controversias, y no puede representar toda la verdad ni proponer una única solución.

En el ámbito internacional, para definir actualmente el alcance del bienestar animal se suele recurrir a la definición de la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal), que se basa en 5 derechos y que fue propuesta por un órgano consultivo independiente creado por el gobierno británico: Farm Animal Welfare Council (FAWC):

  • La ausencia de hambre, sed y malnutrición.
  • La ausencia de miedo y angustia.
  • La ausencia de estrés físico o térmico.
  • La ausencia de dolor, lesiones o enfermedades.
  • La posibilidad de expresar el comportamiento normal de la especie.

En los códigos rural, civil y penal de Francia tenemos diversas leyes que establecen nuestras obligaciones en materia de protección de los animales. 

En la ley de 1976 del Código rural se especifica que los animales deben mantenerse en condiciones compatibles con sus necesidades biológicas, y que está prohibido maltratarlos y utilizarlos de forma abusiva. Esta ley se armoniza en 2015 y se le añade el artículo L214, que especifica que «Los animales son seres vivos dotados de sensibilidad», y deben dejar de considerarse como si fueran muebles. El CNRS define la sensibilidad como: «un ser que puede experimentar sentimientos y sensaciones». 

El término «sensible» equivale a negar al animal la capacidad de tener procesos mentales. Esta es una diferencia importante entre los países del sur de la UE –incluidas Francia, Italia o España– y los países del norte de la UE. En Noruega o el Reino Unido, por ejemplo, se emplea más bien el término «sintiente», que difumina más la frontera entre el hombre y los animales, considerando que los animales tienen emociones y pueden adaptarse a su entorno. Un ser «sintiente» es «un ser que tiene la capacidad de evaluar las acciones de otros en relación con él mismo o con las de los demás, de memorizar algunas de sus acciones y sus consecuencias, de evaluar los riesgos, de tener emociones positivas o negativas y de tener un cierto grado de conciencia».

Actualmente, la I+D sobre el tema se centra en la subjetividad y la conciencia de los animales y, en particular, en las estrategias que los animales pueden poner en práctica. Por lo tanto, considerando los resultados de estos estudios de investigación, es razonable pensar que esta definición y nuestras prácticas en materia de bienestar animal tendrán que seguir evolucionando en el futuro.

 

¿Por qué se habla cada vez más de ello hoy en día?

Es por una combinación de varios factores: 

  • Desde los años ochenta, los consumidores han podido acceder más fácilmente a la información. Se han desarrollado los medios de comunicación, y desde los años 2000, con la llegada de las redes sociales, todo se está acelerando, ¡cada persona es su propio medio de comunicación!
  • La cadena de producción ha sufrido diversas crisis (EEB, fiebre aftosa, peste porcina, etc.), que han recibido muchísima atención de los medios de comunicación y han dañado la imagen de la ganadería y la confianza de los consumidores en la producción animal.
  • Los movimientos de protección animal, algunos de los cuales son abolicionistas, han desarrollado e incrementado sus acciones de comando dirigidas al público en general.
  • También se han aprobado leyes y nuevos reglamentos como consecuencia de las directivas europeas.
 

¿Qué podemos hacer en nuestro ámbito?

No siempre vemos la relación directa que existe entre el BA y la nutrición, ¡lo cual es un error!

La nutrición animal es crucial, es incluso el primero de los 5 derechos. La optimización de la ingesta nutricional es esencial para el BA.

La nutrición también puede tener un efecto sobre los otros criterios de los 5 derechos: estrés térmico; prevención de enfermedades: reducción del estrés oxidativo, reducción de la inflamación, etc.

La forma de diseñar las especialidades nutricionales también puede tener un papel determinante en el comportamiento del animal. Deltavit, una filial de CCPA, experta en el diseño de soluciones de futuro para las especialidades de cría, ha desarrollado, por ejemplo, el cubo Delta® Pickbloc para las aves de corral.

Para todos estos programas y soluciones desarrolladas, es posible medir los efectos positivos de la nutrición sobre los animales y su comportamiento.

 

¿Cómo se mide el comportamiento de los animales?

Se pueden poner sensores a los animales, como collares con acelerómetros, para determinar en qué emplea el tiempo la vaca (tiempo de reposo, desplazamientos, etc.). Se supone que una vaca sana debe estar acostada 12 horas al día. El hecho de que un animal no pase suficiente tiempo acostado puede ser un signo de malestar; puede sufrir una cojera, corre el riesgo de que se produzca una disminución de la irrigación mamaria, una alteración de la rumia, etc. También se utilizan cámaras en los establos para detectar los comportamientos anómalos de los animales.

Existen además tablas de evaluación del BA, como por ejemplo la «Welfare Quality», una tabla de auditoría de referencia que proporciona una visión global del rebaño. Esta tabla incluye numerosos indicadores que permiten identificar los puntos de mejora de la ganadería.

En I+D, estudiamos especialmente marcadores fisiológicos de la sangre, como los marcadores de inflamación (haptoglobina, SAA, etc.). También utilizamos métodos no invasivos, como los análisis salivales (cortisol), urinarios y fecales.

 

¿Cómo cree que será la cría del futuro?

Son varios los actores que se hacen esta pregunta. Existen iniciativas que reúnen a participantes de diferentes procedencias para reflexionar juntos sobre nuevos modelos de cría que permitan conciliar las expectativas de la sociedad y las contingencias económicas.

Creo que este es el futuro: reunir a todos en torno a la mesa y reflexionar juntos para avanzar eficazmente. Es un tema que preocupa a todos y nos interesa trabajar juntos de manera coordinada. La cría ideal sería una cría neutra o incluso positiva desde el punto de vista medioambiental, con unas prácticas adecuadas en lo que respecta al BA, y que garantizase al mismo tiempo la actividad económica con una producción de calidad.

Desgraciadamente, hoy en día el «bienestar animal» casi se ha banalizado y se ve como una moda, a pesar de ser un concepto más profundo y complejo de lo que parece. Es importante que entendamos el significado más profundo de esta noción. En cuanto uno empieza a trabajar con animales, ¡tiene que cuidarlos!
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